viernes, 10 de abril de 2009

Orfeo y Eurídice

Eurídice era la mujer que Orfeo amaba, Orfeo y Eurídice son dos nombres que se dirán siempre juntos, dos personas que se amaron mas allá, incluso de las sombras y la muerte.-

Orfeo era hijo de Calíope, una de las nueve musas que cantaban a los dioses en el monte Olimpo. Era la musa de la poesía y la música, su hijo fue el músico más grande que se ha visto nunca en el mundo.A causa de su música Jasón llevo a Orfeo en su búsqueda del vellocino de oro, su lira amansaba incluso a las olas.

Orfeo tenía un reino en tracia situado al norte de Grecia donde los olivos se inclinan ante el viento y cuando volvía de sus viajes y estaba de nuevo en su pueblo, se sentaba en una roca en la línea del bosque y tocaba, era ya primavera y hacía dos meses que no llovía...
Entonces Orfeo empezó a tocar, su pueblo bailaba y cuando sus pies desnudos tocaban las piedras parecía que dichas piedras se movían con el baile y no solo las piedras, el rey seguía tocando y su música parecía entretejida entre los sonidos de las colinas, como si los cantos de los pájaros y del rio, el sonido de las campanillas de las cabras y el del viento en la hierba hubieran surgidos todos de su son.
Cuando Orfeo tocaba el mundo entero le seguía era como si la raíz de los árboles se izaran de la tierra y bailaran a su son, su música les daba nueva vida porque mientras tocaba empezó a llover, los niños tiraban de los brazos de sus madres susurrando ¡Perséfone Perséfone ¡porque mientras bailaban la diosa que llega en primavera había descendido y bailado con ellos.
La música de Orfeo despertaba a la naturaleza y la tierra le hablaba...
Un día Orfeo paseaba por los bosques que había más allá de las tierras cultivadas escuchando el sonido del viento en los árboles y de repente un sonido le atrajo, procedía de un árbol (Aliso). Este se abrió por la mitad dejando ver a una hermosa mujer, era la ninfa del bosque Eurídice, que había sido transportada por su música al mundo de los hombres, “Soy Orfeo” le dijo el músico a la joven, esta se acerco a él y este tomo su mentón diciéndole “he amansado hasta las tormentas, he conseguido que las rocas se apartaran de mi paso, he estado en el fin del mundo, visto las cosas más terribles, las más bellas de lo que nunca creí, pero tu, escucha el silencio es eso lo que oyes?”, -ella le contesto: “ or-or-or-feo”, -el dijo: “dime tu nombre, di tu nombre para mi y yo lo cogeré del aire y haré una canción con el y te lo devolveré mas bello que nunca”, - a esto la bella Eurídice le contesto : “eu-eu-eurídice”

Y así la llevo hasta su pueblo andando delante de ella en la naturaleza jugando con ella como un niño con juguete nuevo que enseñar a sus padres y cuando él la miraba ella sonreía feliz.

-No crean que ha terminado, a veces las historias no acaban con dos personas que se enamoran, sino que ahí empiezan.-

Orefeo y Eurídice, se casaron. Vivieron juntos todo aquel verano, Eurídice amaba a Orfeo y el a ella, como si el amor no hubiera existido antes y no volviera a existir después. Orfeo vio que Eurídice siempre observaba con anhelo el bosque. “¿Qué haces mirando hacia allí?” le dijo una vez el joven “¿añoras el bosque?”...“No, Solo miro los árboles, a veces, el viento los mueve y oigo ruidos que me llaman, igual que hiciste tu” fue la contestación de la joven.
Orfeo quería mantenerla alejada de los arboles silvestres y profundidades del bosque porque sabía que había allí los centauros, faunos, sátiros criaturas dedicadas al placer, peludas e impredecibles. Allí en los bosques de tracia vivía el propio Aristeo trotando en el corazón del oscuro bosque.
El maíz maduro las ramas se cargaron de frutos y los hombres y mujeres de aquel país se reunieron para la cosecha bailando una danza de agradecimiento a la diosa Deméter (Es la diosa protectora de la agricultura y las cosechas).
Eurídice se sintió atraída por el bosque y fue hacia él, en eso escucho una voz diciendo Aristeo, entonces ante ella apareció un sátiro que empezó a perseguir a Eurídice. Aristeo no pretendía hacerle daño pero en lo que Eurídice corría por el bosque una serpiente la mordió en el tobillo.
Aristeo no le puedo ayudar ya que los sátiros únicamente comprenden el placer, ante el dolor son como niños solos en la oscuridad, en eso llego Orfeo corriendo hacia el cuerpo de Eurídice que se encontraba en el suelo, él le suplicaba que no lo abandonara pero sus ojos estaban vacios y su boca abierta como una tumba. Orfeo cogió a su esposa en sus brazos y la saco del bosque hasta donde los aldeanos seguían bailando, “Eurídice a muerto, entregare su cuerpo a los leños preparados para el fuego de la cosecha y cuando hayamos dejado de llorarla romperé mi lira puesto que ella a muerto, ya no habrá mas música” sus palabras helaron los corazones de los aldeanos, en eso llega Aristeo “recupérala, no la dejes morir venga ayúdame, tu puedes hacerlo, tu música lo puede todo, venga recupérala usa tu lira para ello” entonces Orfeo exclamo al cielo“Zeus y demás inmortales oírme, yo que calme las olas e hice que las rocas se movieran con mi música, encantare a la propia muerte, iré directo al hades y la traeré, me oís la traeré de vuelta de los brazos de la propia muerte”. Y así armado solo con su música Orfeo descendió a los infiernos, a la tierra de la que nadie ha regresado nunca.
En el hades todo es silencio…

-Esta es la historia de Orfeo que descendió hasta el propio hades para recobrar a su amada.-

Orfeo fue descendiendo hasta el rio Estije, el que hay que cruzar para llegar al otro mundo y allá abajo vio a su esposa que se acercaba a Caronte el barquero del hades, el cual le dio a beber a Eurídice agua del Lete la cual la haría olvidar. Aunque Orfeo la llamaba, Eurídice no giro la cabeza y la barca desapareció entre la bruma, Orfeo solo podía esperar a que regresara el barquero porque sabía que esa barca era el único modo de cruzar el rio. “Un óbolo cruzar cuesta, un óbolo sino no cruzaras” le había dicho Caronte pero Orfeo al no tener un óbolo empezó a tocar una melodía con su lira que logro cautivar al barquero, al otro lado del rio Orfeo camino tambaleándose por los fríos pantanos con Eurídice siempre frente a él, pero siempre fuera de su alcance, desesperado la llamo por su nombre pero al hacerlo la bruma se abrió antes sus ojos y de repente se encontró frente al propio Hades rey de los infiernos con Perséfone su reina junto a él. “Quien viene a mi reino sin ser invitado” exclamo el dios, -“soy Orfeo rey de tracia hijo de Calíope “contesto este- “¿y que busca el rey Orfeo aquí en el hades?”, -“El alma que vas a juzgar, Eurídice mi esposa”- “nadie regresa de mi reino”- “el amor es más fuerte que la muerte” -“ja,ja,ja nada es más fuerte que la muerte pequeño músico” le dijo el dios y entonces Orfeo empezó a tocar con el fin de cautivarlo como a Caronte.

Hades empezó a reírse del Orfeo y le dijo “témeme soy el publico aburrido en el teatro, una llamada a la puerta cuando menos la esperas, soy aquel cuyo nombre no se menciona por miedo a que oiga y me siente a tu lado, soy el dolor de tu brazo en la madrugada, la jaqueca que nunca se va, el dolor amargo dejado en tu boca por todo lo que has hecho en tu vida, yo espero pequeño músico algún día iré también por ti entonces volverás a ver a tu esposa” pero Orfeo no renuncio a Eurídice y volvió a tocar esta vez para la reina, la cual le dijo “el no te escuchara o si finge escucharte, mentira, la muerte engaña también, cada año la humanidad aguanta el invierno mientras yo estoy aquí, porque hace tiempo me engaño, ni siquiera Zeus pudo cambiar eso y también te engañara a ti, músico” Orfeo siguió tocando pero el rey de los infiernos permaneció sordo a su música pero Perséfone fue invadida por una tristeza insoportable “todo debe morir, Orfeo, las personas que mas amamos han de morir, incluso las rocas y la misma tierra es corrompidas por el tiempo, todo debe, morir, Orfeo” -“revivir, pensamos en la muerte como en la ausencia pero la ausencia no es eterna, no mientras quede una pizca de vida en el mundo, solo hace frio en la tieera durante seis meses” le contesto Orfeo a Perséfone, “ la muerte es inconmovible” dijo hades -“esposo o los ruego- te lo imploro darle esa alma a Orfeo” suplicaba Perséfone al ver el inmenso amor que profesaba Orfeo -“jajaja muy bien pequeño músico coge a tu esposa y llévatela a tu mundo pero anda siempre delante de ella y no mires atrás para ver si ella te sigue, porque si te giras para mirarla… ella volverá hacer mía ¿me oyes?”

-Imaginaos su amor iba tras el y el no podía mirarla, a cada paso que daba, escuchaba, pero las almas de los muertos no hacen ruido así que no oía sus pasos tras él, anduvo triste como la propia muerte lentamente por los caminos de los infiernos hacia el anchísimo rio Estije, para cuando llego a la barca de Caronte empezaba a dudar que Eurídice fuera tras él, lo deseaba tanto, al empezar a subir los escalones que lo llevarían hacia el mundo de la luz mantuvo sus ojos en el suelo, apretó los puños y decidió no pensar en ella. Ya no estaban lejos, ya veía la luz del día ante él, si pudiera creer que ella lo seguía, que el silencio de su muerte no sería eterno que había sido redimido por la música, casi estaba en la entrada de la cueva que lleva al hades y oía ha las aves cantando afuera…

-Cuando uno llega a creer que tiene algo a su alcance cierra sus dedos alrededor y eso desaparece, porque en el amor el corazón nos guía traicionándonos continuamente. –

Orfeo no pudo soportarlo más, se volvió y el alma del Eurídice volvió al hades, la había perdido para siempre. Orfeo salió de ahí solo y volvió a sus tierras sentándose como un hombre que ya estuviera muerto, las mujeres se reunieron a su alrededor sintiendo su dolor pero le pidieron que tocara porque su música atraía la lluvia que hacia crecer los cultivos “no habrá mas música, jamás” fue los que les contesto a las mujeres.

Orfeo empezó a golpear su lira con una piedra, si hubierais oído ese ruido tan horrible, un sonido que acababa con el amor antes de surgir una y otra vez, día tras día. Las mujeres vinieron hacia él desde los campos sabían que debían acabar con aquel sonido infernal, lo rodearon golpeando la tierra con su picos, estaban terriblemente furiosas.

Le despedazaron, le desmembraron y lanzaron sus pedazos al rio y su cabeza floto hasta el mar hasta la isla de lesbos y su boca cantaba su nombre siempre lo repitiria, Eurídice y hay quienes opinan que esas mujeres se convirtieron en árboles y que aun están allí, aquella fue la última vez que los árboles tuvieron alma, desde aquel día no hubo nada en los robles, los álamos ni los abedules, mas que un sombrío silencio, pero la boca de Orfeo había conocido profecías y el amor que sentía por Eurídice no fue olvidado y nunca será olvidado, mientras exista la vida, puede que el amor sea más fuerte que la muerte.

Así siempre recuerden las palabras de Orfeo “mi música siempre sonara porque sin música no somos nada y necesitamos darle forma a la nada, sacarle canciones al silencio, amor al odio, la música nunca morirá”.

EL CUENTA CUENTOS ( EL NARRADOR DE CUENTOS), MITOS GRIEGOS :
http://www.youtube.com/watch?v=18_cWqIKH9k

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